Alimento mi esperanza con encontrar una verdad que llene esta vida de instantes repetidos.
Es tan frecuente encontrar el parecer de las cosas, que ya he de irme donde los tiempos valgan en amor y compromiso.
No creo en la virtud de insistir en el vacío, aunque se parezca a la plenitud.
Quiero sentirme libre de no decir nada, cuando no haya nada que decir.
He pasado fugaz y destelladamente en la mirada desolada de tantos hermanos, que nadie debe sentirse en deuda por haber conocido mi nombre.
Ha sido eso, un nombre, que es como el nombre de tantos.
Sigo de pie a tientas, tratando de estar lejos de lo oscuro y armado para ofertas.
Voy al encuentro, por si acaso; no busco nada...
“Simplemente voy”
Quien me encuentre, sabrá decirme sí es momento para fundar una nueva historia.