Adolfo Pérez Esquivel apoyó la lucha de la Asamblea “No a los agrótoxicos”

En el marco de la charla que ofreció en la Fundacion Arbolar en Colón, el Premio Nobel de la Paz argentino, dio un claro mensaje a favor de la lucha de la Asamblea “No a los agrótoxicos” en San José y Colón, asimismo de todas las organizaciones en todo el país que defienden el derecho a la salud y un medio ambiente sano, en contraposición con la explotación irracional de los recursos naturales que envenena la tierra, el agua y el aire y por consiguiente a todos los seres vivos.

El pasado sábado 26 de mayo, en la Fundación Arbolar Espacio Vivo con sede en el Ejido Colón (Entre Ríos), el premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel, dio una charla abierta y gratuita. Con una numerosa concurrencia y al aire libre de un día espléndido de sol, parte de Asamblea No a los Agrotóxicos (San José – Colón) se hizo presente en el lugar. Promediando las 14.30 hs y luego de una apertura formal por parte de los representantes de la mencionada fundación, se le cedió la palabra al premio Nobel de la Paz, quien en sus primeros minutos hizo mención a la lucha que están llevando vecinos del Perucho contra las fumigaciones y a favor de un ambiente sano, al tiempo que la comparó con tantísimas otras organizaciones en la misma dirección en diferentes rincones del país. Pérez Esquivel con sus 82 años continúa trabajando y recorriendo el país, poniéndose en contacto con las distintas problemáticas de los pueblos. “La diversidad es una palabra clave en la convivencia social”, dijo e hizo un paralelismo con el monocultivo: “Necesitamos sociedades diversas culturalmente si no pasa lo mismo que el monocultivo” (…) El monocultivo arrasa la tierra y genera ganancia a unos pocos”. Este sistema, dijo, “quita derechos a las mayorías, condenándolas a la marginación. Es decir violando sus derechos humanos (…) y sin derechos humanos no hay democracia ya que para que haya democracia debe haber igualdad de derechos”.

En ese mismo sentido, apeló a “apoyar a las organizaciones que luchan por la vida como aquí en el Barrio Perucho como en tantos otros lugares del país y de la región”.

Pérez Esquivel, además, se refirió a la educación: “Hoy la escuela no educa. En cambio, informa, instruye. Son las familias, las comunidades, quienes educan con el ejemplo a los niños y niñas. Debemos trabajar en ser personas en libertad, tener conciencia crítica para dejar de estar sometidos. Esa es la mejor educación que podemos brindar a nuestros hijos: educación liberadora como práctica de la libertad, tener el corazón rebelde frente a las injusticias”.

Por otro lado, hizo una distinción entre desarrollo y explotación. “No es lo mismo y muchas veces se intenta confundirlos”, dijo en referencia a la situación que viven millones de personas que se ven arrasadas por los desmontes, las fumigaciones y otras acciones de “explotación que nada tienen que ver con el desarrollo. Porque respecto al desarrollo, debemos preguntarnos qué desarrollo queremos”.

Promediando la hora de charla, el premio Nobel de la Paz dio lugar a las preguntas. Varios asistentes mencionaron la falta de compromiso de políticos y vecinos para pelear contra las injusticias. Pérez Esquivel, entonces, llamo a: “no dejarse vencer por el derrotismo”, propuso: “hacer caminar la palabra que despierta, en cada ámbito en el que uno trabaje, participe”, definió a la esperanza como “lo que nos impulsa a resistir”. Y luego de responder una pregunta sobre su actividad actual por la paz y la justicia, agregó: “hablo con diputados, senadores, viajo, apelo a instancia internacionales como la Unesco, Naciones Unidas… siempre hay algo por hacer, y sobre todo, hay que generar conciencia y movilizarse, porque…”, remató: “un pueblo movilizado puede cambiar muchas cosas”.

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