La libertad a través del cobre batido

En la carpa del Pabellón Nacional, el artesano José Luís Domenech (San Carlos – Salta) se apasiona al hablar de sus obras, de su material, el cobre, la técnica y transmite ese entusiasmo a cada visitante. Aprendió el oficio a los 14 años a través de un orfebre de su pueblo natal a quien considera como su segundo padre. Hace más de cuarenta años que trabaja y sigue enamorado de su profesión como el primer día. “No termino de sorprenderme de todo lo que se puede hacer con el metal, todos los días se descubre algo nuevo” resalta José Luís y agrega: “Es muy satisfactorio ver la transformación del metal, tengo la libertad de poder trabajar desestructurado, salir de los cánones académicos para darle vida a esta materia prima. Escaparse me parece correcto, probar, no así el uso de la máquina eléctrica, ni siquiera la pulidora. El pulido es a espejo con el martillo y es lo que transmite el metal”.
En cuanto a la técnica utiliza el cobre electrolítico de alta pureza la que llega a su taller en láminas. Corta el material y comienza con el repujado a través del martillo para darle formas a excelentes piezas que se exhiben en su puesto las que a pesar de ser fabricadas con un material, aparentemente frío como el metal, las mismas se encuentran llenas de vida, relucientes.
“Agradezco mucho estar en la Fiesta, es la cuarta vez que vengo, pero no lo hacía desde hacía mucho. Es hermoso reencontrarse con la gente del Litoral que digo son como el río caudaloso y manso, muy simpática, amables. Da gusto estar así” indica Domenech quien deja además un mensaje a los jóvenes y chicos. “La juventud debe dejar un rato la tecnología de lo digital y volcarse a la artesanía que también es digital, porque es el trabajo de los dedos con lo real, con el material, la que abre paso a la creatividad que es lo que no debemos perder ante el avance de lo cibernético que es bueno siempre y cuando se le dé un buen uso y esté equilibrado con la creatividad”.

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