La reducción de la movilidad y la bajante del río han favorecido la reproducción de los rayadores

El verano 20-21 está siendo muy favorable para la reproducción de los rayadores, que ya van rumbo a la segunda camada de pichones.
Factores como la movilidad limitada, la bajante del río y una delimitación de zonas de nidificación con apoyo institucional, han ayudado.
En los últimos veranos organizaciones que trabajan en la protección del ambiente de ambas orillas están llevando adelante la campaña Rayadores del Río Uruguay, que tiene por objetivo mejorar las condiciones para la reproducción de estas y otras aves que nidifican en los bancos de arena.
Guillermo Treboux, de la ONG Ceydas (Centro de Estudios y Defensa de las Aves Salvajes) de Entre Ríos, indicó a «El Telégrafo» de Paysandú, que la temporada se ha presentado muy favorable hasta el momento, aunque han tenido que cambiar la forma de trabajo que tuvieron en años anteriores.
“Como las actividades estas integran las dos orillas, en este caso principalmente con sanduceros, todo el departamento Paysandú, por así decirlo, la verdad que no hemos podido encontrarnos más que en la virtualidad, como nos ha pasado a todos”, dijo. Hasta el año pasado cruzaban a cubrirse el trabajo los entrerrianos a El Varillal (1) y los uruguayos a El Caraballo (2), cosa que hoy no es posible. De todos modos han logrado coordinar algunas actividades.
Pero justamente esta movilidad reducida, y en especial las limitaciones para el cruce de un país a otro, ha sido uno de los factores que han favorecido a las aves.
“Hemos estado en comunicación con Gensa Paysandú y nos han contado que El Varillal esta temporada viene muy bien, más que nada porque el sitio propiamente dicho está teniendo poca visita. Hay muy poca gente que está yendo a ese banco, principalmente por la restricción de ir al Uruguay, y como los controles en el Uruguay se han puesto bastante más firmes; sabemos que Prefectura del Uruguay ha interceptado varias personas que han ido para aquel lado, y le han informado de buena manera que no puede estar en ese lugar, porque es jurisdicción de otro país, y hay normas que en este momento no lo permite y han bajado las visitas”, señaló Treboux.

MÁS ESPACIO
El otro gran factor favorable que encontraron las aves fue un mayor espacio para anidar, producto de la bajante que han mantenido el río.
“Desde por lo menos agosto, en Colón (la altura en el puerto) no superó en ningún momento los dos metros, y siempre ha rondado el metro, en este momento tenemos 1,10; está súper bajo, y ha estado en 90 centímetros, 80 centímetros, en 1,50. Eso hace que los bancos de arena sean muy grandes, y no solo eso, sino que hayan aparecido otros bancos de arena”, describió. Esto hace que las aves dispongan de más territorio, incluso en bancos en los que no suelen verse.
“Todos los años se concentraba gran cantidad de aves en El Caraballo, y es la colonia más grande de reproducción de estas aves en el bajo Uruguay. Este año con la bajante aparecieron otros bancos en derredor de El Caraballo, y la colonia esta temporada se dispersó. Entonces tenemos aves en El Caraballo, tenemos aves en el banco de Lapipo y hay aves que llegaron al banco Isla de Alda, que queda unos kilómetros al norte del Parque Nacional El Palmar”, indicó. “Es como que las colonias se dispersaron mucho por la zona. Sabemos que en la zona de El Varillal también sucedió lo mismo, que hay algunas colonias reproductivas en lo que nosotros llamamos banco de Ánimas, que es un banco que está un par de kilómetros al norte de El Varillal así que es como que este año las aves cambiaron la estrategia y aprovecharon todos los espacios que podían”, agregó.

TEMPRANEROS
Estos factores incidieron para que la reproducción comenzara temprano. “A fines de setiembre, el 28 de ese mes detectamos el primer nido”, dijo el entrerriano. “Cuando estas aves arrancan muy temprano la temporada –normalmente los encontramos hacia finales de octubre–, como en esta oportunidad en que arrancaron un mes antes, en este momento están arrancando la segunda camada, o sea que van a sacar ‘doble crianza’, por así decirlo”, completó.
Treboux destacó que este año se pudo ver en el banco cuatro generaciones juntas de aves: “están los adultos, pudimos ver que hay juveniles del año pasado, de un año; esto lo reconocemos por la coloración del plumaje, por el aspecto y la coloración, nos va diciendo las edades que tienen los bichos. Y tenemos los nacidos hace poco menos de un mes y otros nacidos hace unos 10 días”.
En estos días las aves comenzaron la segunda postura, “hay huevos y si todo se mantiene más o menos así, si el río no crece, va a ser una temporada muy buena. La verdad es que está bueno”.

CAMBIO
Treboux dijo que les sorprendió el cambio de estrategia de las aves, que optaron por dispersarse este año, una variante que no esperaban.
“De acuerdo a las teorías ecológicas, la lógica es que cuanto más grande es el grupo, más seguros están, cuanto más grandes son las colonias, cuanto más individuos tienen, es como que se encuentran más seguros, hay menos posibilidades de que un depredador los atrape”, explicó.
“Este año, que se han sumado fuertemente las instituciones del Estado –por lo menos del lado entrerriano tenemos el acompañamiento del Parque Nacional El Palmar, el acompañamiento de la Secretaría de Medio Ambiente y de la Dirección de Áreas Naturales de la Provincia–, se están pudiendo realizar otras actividades que años anteriores no se habían podido hacer”, valoró. En este sentido comentó que en El Caraballo se pudo delimitar la colonia. “Fuimos e instalamos postes de madera, que demarcan dónde se encuentra el sitio de las aves, así, si va gente al sitio y ve el vallado, la idea es que no lo pasen”, dijo.
Los resultados han sido apreciables y según entiende el experto, también se debe a que empiezan a verse resultados de las campañas que se han realizado en los últimos años. “Tenemos mayor cantidad de público que está yendo a la zona de El Caraballo y a las islas al norte, porque no pueden ir a las islas uruguayas. Más allá que hay mayor presencia de público, lo que hemos notado es que la gente está respetando bastante. Está bueno. Algo de a poco está cambiando. Se empieza a ver que la gente ha optado por alejarse de la zona vallada, se van como a los extremos del banco”.

TODAVÍA CON PERROS
Para Treboux hay en general una mayor conciencia de los temas ambientales. “Hoy por hoy son un tema muy corriente, muy frecuente. Es muy difícil encontrar alguien que no esté al tanto de lo que está pasando: de alguna manera el coronavirus es un revés de la naturaleza, también es consecuencia un poco de cómo estamos tratando el ambiente, la fauna, que se nos vuelve un poco en contra, y eso también, dentro de esto que no está bueno, nos ayuda a tomar un poco más de conciencia y hay un cambio de actitud”, aseguró.
Sin embargo todavía quedan cosas en las que trabajar, por ejemplo en que, a pesar de la insistencia de las campañas, aún se sigue desembarcado con perros en los bancos. “Es algo como para trabajar un poco más fino. Yo lo que puedo decir hasta ahora es que el balance es bastante positivo”, concluyó.
1) El Varillal es un una serie de bancos de arena a mitad de la isla del Queguay, en la margen oeste, donde desemboca el río del mismo nombre.
2) El Caraballo es un gran banco de arena sobre costa argentina, al noroeste del extremo norte de la isla del Queguay.

Fuente: Diario «El Telégrafo» – Paysandú

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